EL CONSEJO GENERAL DE COLEGIOS OFICIALES DE PODÓLOGOS CONSIDERA DENIGRANTE Y ESPERA QUE SEA UN ERROR LA EXCLUSIÓN DE ESTE COLECTIVO DEL GRUPO 3B DE VACUNACIÓN COVID-19, EN EL QUE ESTÁN FISIOTERAPEUTAS Y TERAPEUTAS OCUPACIONALES, PERSONAL DE OFICINAS DE FARMACIA, PROTÉSICOS DENTALES, LOGOPEDAS Y PERSONAL DE PSICOLOGÍA CLÍNICA.

El Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos (CGCOP) reclama al Ministerio de Sanidad su inclusión en el grupo 3B de la estrategia de vacunación COVID-19 junto a otros profesionales sanitarios: fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, personal de oficinas de farmacia, protésicos dentales, logopedas y personal de psicología clínica.

La última actualización de la estrategia, dada a conocer ayer, excluye a los profesionales de la Podología que siempre habían estado encuadrados en este grupo de profesionales sanitarios a los que se prevé vacunar con la vacuna AstraZeneca si cumplen el requisito de ser menores de 55 años. El Consejo General de Colegios de Podólogos considera denigrante esta exclusión y confía en que sea un error ya que de lo contrario sería un flagrante incumplimiento de los compromisos del Ministerio. Algunas comunidades autónomas ya han iniciado la vacunación a los podólogos o lo van a hacer de forma inmediata, como Murcia, Andalucí, Cataluña, Navarra o La Rioja.

Los podólogos (7.500 colegiados en toda España) son profesionales sanitarios tal como reconoce al Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, considerados esenciales por el Gobierno desde la declaración del primer estado de alarma. Los podólogos tienen la misma titulación universitaria superior que otros profesionales sanitarios y, frente a lo que ocurre con otros de los profesionales que sí han sido incluidos, ejercen la profesión sin derivación de otros profesionales. Es decir, tienen plena capacidad diagnóstica, de tratamiento (incluso quirúrgico) y de prescripción de fármacos (competencia reservada a médicos, dentistas y podólogos).

Desde la declaración de la pandemia, como profesión sanitaria calificada como esencial por el Gobierno, las consultas y clínicas podológicas permanecieron abiertas para atender las urgencias podológicas y ayudar a paliar el colapso del Servicio Público de Salud. Esta apertura supuso asumir un alto coste debido a la drástica reducción de afluencia de pacientes a las consultas.

Se da la circunstancia, además, de que los profesionales de la Podología atienden en sus consultas a una población de riesgo, como personas mayores o pacientes con diabetes que son las que sufren más patologías y más graves de pie y tobillo y con tratamientos a menudo prolongados, con contacto y sin la distancia mínima en el gabinete podológico.

Esta exclusión es un mazazo para la profesión, excluida del Sistema Nacional de Salud y que en su reciente felicitación a la ministra de Sanidad, Carolina Darias, por su nombramiento ya le pidió el reconocimiento a todos los niveles de que los podólogos son profesionales sanitarios y, por tanto, necesarios para el buen funcionamiento del sistema.

El CGCOP trasladó este mismo mes a Darias que incorporase a los profesionales de la Podología en cualquier estrategia de salud pública y en todas las acciones encaminadas a luchar contra la COVID-19.

Los podólogos han demostrado su generosidad y disponibilidad desde la declaración del primer estado de alarma y el Consejo reclama la participación en todos los equipos de trabajo que se creen, incluidos los relacionados con la crisis sanitaria originada por el coronavirus.

Para más información: http://www.cgcop.es/